Europa, silencio cómplice ante las cárceles secretas norteamericanas

Durante años, la complicidad de países europeos mantuvo en silencio el destino de los prisioneros fantasmas acusados de terrorismo y víctimas del programa de entregas clandestinas de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA).

La incógnita sobre sus paraderos, generada en 2005 por un artículo del diario estadounidense The Washington Post cuando por primera vez trató el tema de las cárceles secretas, se despeja hoy pese a los intentos por ocultarla.

Informes presentados por organizaciones europeas defensoras de los derechos humanos corroboran que aviones asociados al programa de detenciones secretas de la CIA volaron a Polonia, Rumania y Lituania con la complicidad de esos gobiernos.


Los datos entregados por la Agencia Polaca de Servicios de Navegación Aérea revelan detalles sobre el aterrizaje en 2003 de al menos seis aviones vinculados con la CIA en el ex aeropuerto militar de Szczytno-Szymany, en el norte de Polonia.

Sobre este particular, el fiscal Robert Majewski, a cargo de la investigación iniciada en 2008 por el gobierno polaco sobre dichas acusaciones, manifestó “no estar familiarizado con los registros de vuelos mencionados anteriormente”.

En reiteradas ocasiones, las autoridades polacas han negado la realización de operaciones de este tipo en su territorio, pese a un reporte de 2005 de una organización humanitaria, en el cual asegura que la CIA transportó a sospechosos de terrorismo capturados en Afganistán a Polonia, donde fueron retenidos en prisiones secretas.

Por su parte, una comisión investigadora del parlamento lituano descubrió que entre 2002 y 2005, aviones estadounidenses cruzaron reiteradamente el espacio aéreo de este país y aterrizaron allí, sin ser sometidos a ningún control aduanero o fronterizo.

Según el ex presidente de Lituania, Rolandas Paksas, en este país báltico existía toda una red de cárceles secretas de la CIA, cuya construcción se inició después de su destitución en abril de 2004.

En agosto del pasado año, medios de prensa lituanos publicaron datos sobre una cárcel secreta de la CIA a 20 kilómetros de Vilna, la capital, donde fueron instalados bajo la fachada de un centro hípico, celdas y locales de interrogatorio con paredes de hormigón armado, además de torturar a los presos.

Los informes revelan que la prisión estaba destinada a los presuntos terroristas de Al Qaeda, y era uno de los centros de este tipo construidos por el gobierno lituano tras los ataques del 11 de septiembre de 2001 contra las torres gemelas en Estados Unidos, en abierta manifestación de lealtad a la nación norteña.

Símbolo de la era del ex presidente estadounidense George W. Bush, las cárceles secretas son centros clandestinos de la CIA ubicados fuera del territorio nacional con poca o ninguna vigilancia política o pública, como parte de la guerra contra el terrorismo iniciada el 7 de octubre de 2001 por la Casa Blanca.

Si bien ningún estado del viejo continente ha confirmado la existencia de esos tenebrosos sitios en su territorio, de acuerdo con un informe del Parlamento Europeo, la CIA ejecutó mil 245 vuelos a través de ese espacio aéreo entre fines de 2001 y 2007.

El dossier, develado en 2007, lamenta que “los países europeos hayan cedido el control sobre su espacio aéreo y aeropuertos, al hacerse los desentendidos o admitiendo vuelos operados por la CIA que, en algunas ocasiones, eran usados para el transporte ilegal de prisioneros”.

A esta controversia se suman los reos fantasmas secuestrados en territorio europeo y devuelto a otros países, operaciones secretas sobre la cual tal vez numerosos gobiernos de la región tenían conocimiento, testificó el senador suizo Dick Marty.

Este es el caso de Osama Mustafá Hassan, sospechoso de terrorismo y secuestrado en febrero de 2003 por agentes de la CIA en una calle de la ciudad italiana de Milán.

El imán egipcio fue enviado en un avión militar a Alemania, desde donde fue trasladado a una prisión en Egipto y probablemente torturado.

Marty precisa en su informe de enero de 2006, que la CIA es la encargada de asistir y dirigir financieramente las cárceles en estos países, donde además se practica la tortura en evidente desafío a las convenciones internacionales que la prohíben.

De los 14 países europeos que el senador suizo lista como colaboradores en “transferencias interestatales ilegales” sobresalen Reino Unido, Alemania, Italia, Rumania, Polonia, Suecia y República Checa.

Un fax interferido por el sistema suizo Onyx, procedente del ministro de Relaciones Exteriores de Egipto y dirigido a su embajada en Londres, afirma que 23 prisioneros fueron clandestinamente interrogados por estadounidenses en el aeropuerto internacional rumano “Mihail Kogalniceanu”.

Luego de años de silencio cómplice, la verdad salió a la luz: la CIA halló en Europa el escondite perfecto para ocultar y torturar a sus prisioneros fantasmas.

Nubia Piqueras Grosso

Extraído de Prensa Latina.

~ por LaBanderaNegra en marzo 11, 2010.

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