Malvinas: Anticipo de las disputas del siglo XXI

La instalación de una plataforma británica de exploración de hidrocarburos en las Islas Malvinas, cuyo legítimo dominio reclama Argentina hace 177 años, sirve hoy como botón de muestra de las disputas que marcarán el siglo XXI. Así lo consideró la presidenta argentina, Cristina Fernández, cuando al hablar ayer ante la Cumbre de la Unidad de América Latina y el Caribe condenó la “clara violación de todas las disposiciones de Naciones Unidas” en que incurría así el Reino Unido.

La dignataria insistió en que una acción de este tipo plantea “algo más que una cuestión de soberanía” en una centuria donde – alertó – “la disputa de los recursos naturales va a ser el gran escenario internacional”.

Fue en fecha tan lejana como el 15 de enero de 1833 cuando por primera vez esta nación suramericana reclamó sus derechos sobre las Malvinas, ocupadas días antes por fuerzas británicas que desalojaron a sus habitantes y a las autoridades argentinas legítimamente establecidas en esas tierras.


Mas, no fue hasta 1965 cuando Naciones Unidas emitió la primera resolución estableciendo la obligación de ambos países de sentarse a discutir la soberanía de ese territorio, teniendo en cuenta también los intereses de los habitantes de las islas.

A partir de ahí fueron aprobadas otras nueve resoluciones en igual sentido y prohibiendo además tomar decisiones de carácter unilateral, sin que hasta la fecha Londres accediera a negociar una solución pacífica y definitiva a la prolongada controversia.

De modo que el caso de las Malvinas, que Gran Bretaña se niega de modo sistemático, persistente e injustificado a discutir, puede verse también como un claro ejemplo de lo que sucede en materia de derecho internacional, agregó Fernández.

Quienes tienen un sillón permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas pueden violar una y mil veces, sistemáticamente, las disposiciones de la ONU, deploró antes de acotar:

“El resto de los países se ve obligado a cumplirlas, bajo pena de ser declarado un país enemigo o tal vez con calificaciones más duras; bajo pena de ser invadido militarmente o intervenidos políticamente sus gobiernos”.

La nueva escalada en el conflicto argentino-británico por las islas del Atlántico Sur se recrudeció la semana pasada, cuando la Casa Rosada promulgó un decreto regulando la navegación desde el continente hacia las Malvinas.

El resolutivo, firmado por la mandataria argentina, respondía a la negativa del gobierno británico de cancelar la exploración petrolera en ese territorio, y a la necesidad de garantizar la defensa de su soberanía y de sus recursos naturales.

Londres respondió enviando una nueva fuerza naval hacia las Islas Malvinas, donde ya tiene desplegados una fragata, un destructor, una patrullera, dos buques y más de un millar de efectivos militares.

Al respecto, la propia Fernández criticó que desde el Foreing Office se agitó el fantasma de una eventual amenaza bélica por parte de la República Argentina, lo cual calificó de “un ejercicio de cinismo”.

Pocos países, luego del advenimiento de la democracia, han dado más testimonio que la Argentina en cuanto a ser un país de vocación profundamente pacífica, expresó ayer.

Ya en septiembre pasado, Argentina había rechazado un nuevo despliegue de fuerzas británicas en las Malvinas, cuando fueron enviados hacia allí cuatro superjets Typhoons de la Royal Air Force.

Portavoces de la cancillería consultados entonces señalaron que la nueva maniobra “enfatiza la continuada presencia militar británica en espacios terrestres y marítimos argentinos”.

Por otra parte, a fines de noviembre el gobierno argentino reiteró su enérgico rechazo a la pretensión de considerar a las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y al Sector Antártico Argentino como territorios asociados a la Unión Europea.

“Dichos territorios y los espacios marítimos circundantes son parte integrante del territorio de la República Argentina y están ilegítimamente ocupadas por el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte”, recordó una nota oficial.

Ante tantos reclamos desoídos, el diputado nacional Fernando Pino Solanas abogó este lunes porque Argentina despliegue lo que definió como una diplomacia activa en este conflicto.

“Si Gran Bretaña continúa con su burla, no hay apertura de negociaciones sobre la soberanía de la plataforma continental y sigue adelante la política de extracción petrolera, Argentina debe aplicar represalias económicas y comerciales”, opinó.

Moisés Pérez Mok

Extraído de Prensa Latina.

~ por LaBanderaNegra en febrero 24, 2010.

Una respuesta to “Malvinas: Anticipo de las disputas del siglo XXI”

  1. FUERA PIRATAS DE MALVINAS Y GIBRALTAR!!!!!

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