Sistema de misiles en Europa ¿contra quién?

El anuncio del presidente rumano, Traian Basescu, de que su país instalará interceptores balísticos, que forman parte del nuevo sistema antimisiles proyectado por Washington para Europa del Este, es, sin lugar a dudas, un peligro que añade pólvora al complejo tema de la geopolítica en aquella región.

Traian Basescu, presidente de RumaniaEl argumento de que ese sistema bélico es para proteger el territorio rumano y no apunta contra Rusia, carece de solidez y está fuera de contexto si de verdad se cree en que la guerra fría terminó y que vivimos una época de distensión.

Porque de no ser así, habría que responder ¿contra qué enemigo va dirigido este sistema de misiles en el centro y el este de Europa?


Ya a fines del año 2009 el Pentágono había cancelado la idea original del polémico escudo aprobado durante el gobierno de George W. Bush, y que tantos aplausos de aceptación recibió de parte de las autoridades de la República Checa y de Polonia.

Rusia, que veía llegar aquel engendro bélico hasta su frontera con Varsovia, había protestado enérgicamente, e incluso, asegurado que adoptaría medidas militares de respuesta.

En esta situación, la actual administración de Estados Unidos aparentó emprender un giro menos provocativo y aprobó este nuevo sistema del que ahora también se hace eco Rumania, como ya lo hicieron Praga y Varsovia.

Se trata de que el escudo contra misiles balísticos, favorecido por el ex presidente Bush, sería reemplazado por un sistema reconfigurado y diseñado para derribar misiles de corto y mediano alcance.

En el caso de Rumania se tiene en cuenta su ubicación geográfica, de gran valor estratégico en los Balcanes, como plataforma de lanzamiento o punto de tránsito proyectado cerca de las fronteras rusas y hacia el Oriente Medio, señalan los especialistas.

No conformes con esta versión del escudo antimisiles, varios ex gobernantes de países de Europa del Este, la mayoría de ellos bastante responsabilizados con el derrumbe del socialismo, enviaron una carta al presidente Obama, más que pidiendo, rogando, que no se renunciara a la idea inicial del escudo antimisiles, porque el mismo —dicen en la misiva—, tendrá mucho impacto en la región.

De esa forma, nombres como el del polaco Lech Walesa, el checo Vaclav Havel, y otros, piden a Washington que no incumpla su promesa de defenderlos dentro de la OTAN, y exhortan al fortalecimiento de los lazos europeo-estadounidenses, por lo que sugieren avanzar en el programa de escudo contra misiles original, al parecer ya desestimado.

El presidente Basescu argumentó que el sistema antimisiles es “de máxima importancia para los estados aliados” y responde a “nuevas categorías de amenazas”.

No explicó cuáles son esas “categorías”, ni de qué país podrían proceder las amenazas, pero a buen entendedor con pocas palabras basta.

El Pentágono, por su parte, ha argumentado que el nuevo sistema que se instala en Europa tiene el objetivo de proteger a sus aliados de los llamados “países parias”.

Tampoco las autoridades norteamericanas fueron explícitas con eso de “países parias”, aunque fue el lenguaje utilizado cuando el vicepresidente Joseph Biden visitó Bucarest para invitar a las autoridades rumanas a unirse al agresivo proyecto.

Rusia, refleja un reporte de ITAR-TASS, ha advertido sobre la evidencia de que tales planes afectan aspectos técnico-militares, operativos, políticos, geopolíticos, jurídicos internacionales, entre muchos otros.

Elson Concepción Pérez

Extraído de El Habanero.

~ por LaBanderaNegra en febrero 9, 2010.

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