Grecia, el fantasma interesado de la bancarrota

El gobierno recorta el gasto público para tranquilizar a los mercados

Tras el anuncio de bancarrota de Islandia y Dubai, la alarma se extiende a Grecia, cuyo Gobierno propone recortes sociales para evitar la quiebra.

La situación que se vive en Grecia es reflejo de una de las formas que adopta la crisis y las políticas internacionales para gestionarla. Para comprender esta situación hay que tener en cuenta que el sistema financiero contemporáneo constituye un sistema de representación del flujo del capital social como un mapa de beneficios, un sistema que toma la forma de un instrumento para disciplinar los capitales personales y estatales en las exigencias que marca el paradigma neoliberal. El comportamiento de estos capitales, así como las ideologías, espontáneas o no, que determinan las acciones de este conjunto de mecanismos, no pueden ser entendidos sólo como consecuencia de fenómenos especulativos, como se suele hacer, sin el riesgo de no comprender realmente qué es lo que está pasando y sin usar el término especulación de una manera muy genérica.


Reformas neoliberales y acelaradas

Bajo este punto de vista, los problemas actuales de Grecia en cuanto a la gestión del déficit público no son de tipo técnico; son apuestas políticas en las que confluyen varios aspectos y mecanismos de la hegemonía capitalista. La apuesta de la Unión Europea, tal y como queda plasmada en las decisiones que tomó en la primavera pasada, es utilizar los efectos de la crisis en las finanzas públicas como un medio de presión para conseguir o acelerar reformas en el sistema de seguridad social, en la salud, la educación y en las condiciones de retribución de la fuerza laboral, encaminadas a la profundización del neoliberalismo.

Este desequilibrio en la correlación de fuerzas en detrimento del mundo del trabajo no se encuentra falto de tensiones. Sin embargo no aparece ninguna tentativa seria de cuestionarlo, a pesar de los importantes problemas sociales que se están creando en todos los Estados de la UE. Para conseguir el alineamiento de todos los países europeos bajo esta política neoliberal, se propone y se lleva a cabo un mecanismo de exposición de los Estados a la amenaza de la bancarrota, pretendiendo así su alineamiento voluntario a la disciplina del paradigma neoliberal ‘sano’.

Este fenómeno es el que se está produciendo en Grecia bajo el mecanismo de disciplinamiento de los mercados de dinero con una tensión particular y ha marcado las políticas del gobierno del Partido Socialista (PASOK) hacia una dirección totalmente opuesta a la de su proyecto anunciado antes de las elecciones. El PASOK intentó hacer una síntesis entre las políticas neoliberales y las demandas de la sociedad griega de revertir las políticas que han causado unas amplias desigualdades sociales en los últimos 15 años, bajo el peso tanto de la revuelta de los jóvenes de diciembre de 2008 como también de las derrotas de la socialdemocracia en Europa. Su política, no obstante, no puede obviar las demandas del capital griego de unas “reformas” que estén de acuerdo con las políticas imperantes en la UE.

Estas reformas se han visto “retrasadas” a causa de la correlación de fuerzas sociales. Por poner un ejemplo, en 2001 amplias movilizaciones frenaron la reforma neoliberal del sistema de seguridad social; y en 2007 una movilización prolongada y combativa de la juventud impidió la reforma de la Constitución, que tenía como objetivo convertir la educación en un campo de especulación para los capitales privados.

Objetivo: tranquilizar a los mercados

Con sus políticas, el PASOK trata de tranquilizar a los mercados, adaptándose en mayor o menor medida a las políticas de la UE. Por el momento parece poder conseguirlo. Sin embargo, es posible que los efectos de la crisis terminen por socavar la confianza en la capacidad del Gobierno griego para cumplir las demandas de disciplinamiento planteadas por la UE. De esta forma, un comportamiento coordinado de los capitales privados de cara a la compra de bonos podría poner las políticas del Gobierno en una prueba muy dura.

Esto podría producirse tanto por la debilidad del Gobierno griego para aplicar unos compromisos de clase adecuados como también por el ‘éxito’ de las políticas de ajuste estructural, dado que se trata de medidas que profundizan la recesión y así podrían afectar por otra vía a la ‘confianza’ sobre las capacidades de la élite empresarial griega.

S. Lapatsioras y G. Milios

Extraído de Diagonal.

~ por LaBanderaNegra en enero 2, 2010.

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