Europa cede ante nuevo plan belicista estadounidense (II)

Al visitar Polonia y Chequia durante un reciente periplo europeo, el vicepresidente estadounidense, Joseph Biden, extendió a esos dos socios de la OTAN la invitación a participar en sus nuevos planes de escudo balístico.

Biden ante todo quiso tranquilizar a los aliados en el Este del Viejo Continente al mostrar que el presidente Barack Obama mantiene el compromiso de ayuda militar de la anterior administración de George W. Bush, y que considera clave a Varsovia y Praga para su estrategia regional.

La República Checa está preparada a participar en la estructura del proyectado sistema antimisiles europeo como miembro de la OTAN, aseguró el primer ministro, Jan Fischer, luego de reunirse con el funcionario estadounidense.


El nuevo sistema de escudo, puntualizó Fischer, será en primer lugar un proyecto de la OTAN y su país quiere “buscar y concretar su lugar” en él, acotó.

Sin una propuesta en su portafolio de viaje, Biden anunció que en noviembre próximo viajará a República Checa una comisión de expertos estadounidenses para conciliar detalles de cooperación bilateral en lo que medios periodísticos checos denominan “el escudo de hierro”.

Chequia, Polonia y Lituania habían manifestado anteriormente un abierto desagrado ante la decisión de Obama de suspender presuntamente el despliegue de la tercera región del sistema de defensa antimisiles, que negoció Bush con esos gobiernos en 2008.

Los ministros de Asuntos Exteriores y Defensa de República Checa viajaron a fines de septiembre a Washington para entrevistarse con sus respectivos homólogos, Hillary Clinton y Robert Gates, con la pretensión de reafirmar el interés de participar en la nueva arquitectura balística.

El jefe de gabinete polaco, Wladyslaw Stasiak, reveló a fines de septiembre que existía una oferta general de la Casa Blanca, pero Varsovia quería contenidos concretos sobre un programa alternativo.

Al mismo tiempo el canciller Radoslaw Sikorski confirmó que se mantienen los planes de dotar a Polonia con los sistemas coheteriles “Patriot”, con un ligero cambio en la misión.

El país centroeuropeo recibirá en los próximos años misiles de combate, en lugar de los empleados para entrenamientos, como estipulaba un convenio de cooperación suscrito en agosto de 2008, reveló Sikorski.

El presidente Lech Kaczynski es considerado el más ferviente partidario del escudo antimisiles de Estados Unidos en esa parte del mundo, por lo que cedió el territorio polaco, como gesto de reciprocidad a la ayuda militar.

Otro guiño a Washington fue la decisión reciente de Varsovia de enviar 600 soldados más a Afganistán para apoyar a las fuerzas intervencionistas de la OTAN, un tema que ha develado fisuras dentro del bloque y airados llamados de la opinión pública europea para el retorno de las tropas.

Según el diario Gazeta Wyborcza, de hacerse efectivo lo que analistas califican de paso complejo, ascenderá a dos mil 600 efectivos el contingente polaco en ese país asiático ocupado.

El general Carter Hamm, comandante de las fuerzas estadounidenses en Europa, declaró que su país negocia con el mando polaco el inicio de la rotación allí de unidades “Patriot”, como antesala para una presencia permanente.

La nueva versión contra misiles balísticos

El plan Bush de escudo para Europa, que presentó en mayo de 2001, a pocos meses de asumir su primer mandato, era parte indisoluble del Sistema de Defensa de Misiles Balísticos, rubricado como la “guerra de las galaxias”,

Ese programa está basado en la doctrina desarrollada por Ronald Reagan en los años 80 del pasado siglo y ha costado a la Casa Blanca 60 mil millones de dólares.

Para llevar a cabo la nueva versión del escudo, promovida por Obama, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos cuentan con la última versión tecnológica del Sistema AEGIS (Aegis Weapon System) de intercepción balística.

El ingenio fue probado en marzo pasado por la US Navy (marina) y recibió la certificación de las autoridades aeroespaciales estadounidenses.

A los sistemas existentes, el nuevo diseño agrega capacidad de abatir misiles de corto alcance al entrar a la atmósfera, en la fase final de vuelo.

Según la US Navy, la versión 3.6.1 de AEGIS se instalará en junio de 2010 en 17 de los 18 buques equipados con sistemas antibalísticos.

El crucero USS Erie (CG-70) ya dispone de esa ingeniería de detección y en la mira están los misiles Standard M-3.

La nueva tecnología clasifica como el primer sistema de armas navales de superficie de este tipo en el mundo, con componente basado en el mar, incorporado al sistema de defensa antimisiles de Estados Unidos; además de Japón, España, Noruega y Corea del Sur.

El plan de Obama concibe la instalación de plataformas con misiles en barcos estacionados en los mares Mediterráneo y Negro y, posteriormente, la creación de bases terrestres para disparos de misiles, auxiliadas de potentes radares. Para entendidos en el tema, el emplazamiento de elementos del sistema anticoheteril estadounidense en el Norte, Centro y Sur de Europa, así como el establecimiento de bases militares en Rumania y Bulgaria componen nuevas fichas en el ajedrez de guerra de la OTAN.

Odalys Buscarón

Extraído de Prensa Latina.

~ por LaBanderaNegra en noviembre 1, 2009.

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