Entrevista al sociólogo argentino Fortunato Mallimaci

En defensa del “nacionalismo liberador”

¿Cuán vigente es la discusión sobre los nacionalismos? ¿Qué sucede en Latinoamérica en torno a las identidades nacionales? ¿Cómo se manifiesta actualmente en Europa? Éstos fueron algunos de los interrogantes que buscó aclarar el coloquio internacional “Experiencias nacionalistas desde la posguerra: América Latina-Europa”, que se desarrolló durante miércoles y jueves de la semana pasada en el Centro Franco Argentino de Altos Estudios de la Universidad de Buenos Aires. “No hay que asociar experiencias nacionalistas a experiencias de derecha, aunque muchas veces haya sido así. También se pueden asociar a experiencias de liberación, de creación de mayores derechos y de redistribución de la riqueza”, remarca a Crítica de la Argentina el sociólogo Fortunato Mallimaci, organizador del encuentro junto con sus pares Humberto Cucchetti, Luis Donatello, el historiador francés Jordi Canal y Julio Lucatini, director general del CFA.

El objetivo del coloquio, donde entre otros intelectuales también participaron el politólogo Julio Pinto y los historiadores de la UBA Luis Alberto Romero y Alejandro Cattaruzza, fue “retomar una discusión académica para saber qué sucedió con los nacionalismos en la Argentina, su comparación con Europa, específicamente con Francia y España. Cuál es la memoria que se hace de ellos y así conocer la pertinencia e importancia que tienen actualmente en nuestros países”, explica Mallimaci.


Para determinar los alcances del nacionalismo, el sociólogo advierte que “hay que entenderlo como la capacidad de rehacer la multiplicidad de actores a nivel popular para que cada uno de ellos sea reconocido por un Estado multicultural, que genere distribución de la riqueza y que haga crecer los derechos de los ciudadanos”.

En un continente testigo de tres fenómenos emergentes condensados en las figuras de Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador, el concepto de identidad nacional parece no soportar los límites fronterizos. “Son experiencias latinoamericanas que comparten el mismo ethos social, cultural y político que el neoliberalismo había aplastado para darle sólo espacio al mercado”, dice el ex decano de la Facultad de Ciencias Sociales, quien considera que “ese discurso, que impulsaba como único mensaje la desregulación y la privatización, dio lugar ahora a una situación totalmente diferente”.

“Hay una idea de que es necesario construir, entre los gobiernos y las sociedades latinoamericanas, una identidad que supere el propio Estado-nación y que tenga en cuenta la dimensión regional”, asegura. “¿Y qué podría generar? –se pregunta-. Ayudaría a que estos gobiernos puedan contrabalancear los distintos poderes que existen internacionalmente, sobre todo de Estados Unidos, y a tener políticas más autónomas; hacer un mercado económico, un mercado cultural, lograr acuerdos de largo plazo. En ese sentido, me parece que la cumbre de la Unasur que se desarrolló en Bariloche es una expresión.

Con la mirada en la historia local y desde un enfoque más teórico, Pinto recuerda que “el primer nacionalismo es el de la Argentina opulenta, de aquel país que hasta 1939 tenía mayor producto bruto per cápita que Italia”.

“No siempre en la Argentina el nacionalismo se igualó al autoritarismo. De hecho, hubo un nacionalismo de izquierda, que apareció en el primer peronismo con la figura de Jorge Abelardo Ramos, quien entendía que una causa nacional y popular debía involucrar no solamente al nacionalismo del peronismo sino también al marxismo”, indica el politólogo.

Distinto emerge el escenario en el viejo continente. El profesor Canal, especialista en temas hispánicos, señala que “para competir electoralmente en democracia, la derecha en España tuvo que alejarse discursivamente del nacionalismo porque, al margen de las situaciones regionales de Cataluña y el País Vasco, todavía está ligado a la figura de (Francisco) Franco”.

El historiador sostiene, no obstante, que “en el interior de su relato, la derecha española es claramente nacionalista y líderes como José María Aznar se presentan como ‘patriotas’ y no como nacionalistas”.

Luego de dos días de charlas y debates, Mallimaci cerró el encuentro y se mostró satisfecho por “demostrar que los nacionalismos van más allá de los pequeños grupos; que las experiencias nacionalistas no son simplemente aquellas que tienen el traje del pasado sino que pueden recrear utopías hacia otra manera de pensar América Latina”.

Emiliano Gullo

Extraído de Crítica de la Argentina.

~ por LaBanderaNegra en octubre 30, 2009.

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