La República Checa se suma al nuevo escudo norteamericano en Europa

La República Checa mostró hoy seguridad al vicepresidente de Estados Unidos, Joseph Biden, de que participará de cualquier forma en la nueva arquitectura del escudo antimisiles para Europa, como aliado de la OTAN en el este del continente.

El primer ministro, Jan Fischer, hizo la afirmación tras reunirse este viernes con Biden durante el segmento oficial de la visita a Praga, última escala del periplo europeo del alto funcionario, centrado en conseguir una reafirmación del apoyo de Polonia, Chequia y Rumania a la estrategia militar de la administración de Barack Obama.

La República Checa está preparada para participar en la estructura del proyectado sistema antimisiles europeo como miembro de la Alianza del Tratado del Atlántico Norte, comunicó Fischer a la prensa, luego de sus pláticas con Biden.


El nuevo sistema de escudo, apuntó, será en primer lugar un proyecto de la OTAN y su país quiere “buscar y concretar su lugar” en el, acotó.

Indicó que precisarán la manera en cómo la nación centro-europea contribuirá al controvertido esquema en la medida de que dispongan de más información sobre esta nueva configuración, calificada por medios periodísticos checos como “el escudo de hierro”.

Sin ninguna propuesta específica a las autoridades anfitrionas, Biden agregó que en noviembre próximo viajará a República Checa una comisión de expertos estadounidenses, que conciliará los detalles de lo que supone la cooperación bilateral.

La versión digital del diario Pravo novinky opina que Biden buscaba garantías de los aliados orientales en la participación de la nueva doctrina balística propuesta por Obama, la cual incorpora a la anterior estrategia de blindaje los sistemas SM-3 de plataformas móviles para misiles de corto y mediano alcance.

Según el rotativo, Praga podría haber sido un fiasco del escudo de hierro, después de la irritación que demostraron los políticos checos ante el anuncio del presidente estadounidense en septiembre de abandonar el proyecto anticoheteril, planeado por George W. Bush.

Los ministros europeos de Asuntos Exteriores y de Defensa viajaron a fines de ese mes a Washington para entrevistarse con sus homólogos Hillary Clinton y Robert Gates, con la pretensión de reafirmar el interés checo a participar en la nueva arquitectura balística.

La administración de Bush había previsto desplegar hasta 2013 una batería de misiles interceptores de largo alcance en territorio polaco y un radar en la localidad checa de Brdy, planes asumidos por Rusia como amenaza a su seguridad y al potencial nuclear.

Pese al respaldo a la política de Washington por parte de sectores políticos conservadores, más del 60 por ciento de la población checa expresó rechazo al emplazamiento del radar en territorio nacional, según diversos sondeos de opinión.

El plan de Obama concibe la instalación de plataformas misilísticas en barcos estacionados en los mares Mediterráneo y el Negro y, posteriormente, la creación de bases terrestres de lanzamiento, auxiliadas de potentes radares.

Para observadores locales, la visita de Biden, sobre todo a Polonia y a Chequia, pasa por un intento de presentar a los socios otras perspectivas de las relaciones mutuas después del discurso de Obama del 17 de septiembre.

Al margen del fuerte contenido militar de las conversaciones, Biden aprovechó la estancia en Praga para apuntalar los intereses de la compañía energética estadounidense Westinghouse en la licitación para la construcción de dos nuevos reactores en la central nuclear de Temelín, en el sur de Bohemia.

A cambio el país europeo recibiría los aviones supersónicos F-15 y F-16 de factura norteamericana para la Fuerza Aérea nacional.

Radio Praga aludió también el cabildeo de Estados Unidos para propiciar la participación checa en el oleoducto transalpino (TAL), cuyos propietarios mayoritarios son las corporaciones Shell -anglo-holandesa- y la OMV -austríaca-, en el cual la compañía estadounidense Exxon Mobil posee 16 por ciento de las acciones.

Con el guiño de Chequia,Biden completó el apoyo de un grupo de aliados como Polonia y Rumania que en Europa central dan luz verde a la presencia militar de Estados Unidos en la región.

Extraído de Prensa Latina.

~ por LaBanderaNegra en octubre 23, 2009.

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