Los nacionalismos resquebrajan la Unión Europea

La integración en la UE choca con el auge de independentismos en su seno. Los estados tienen la sartén por el mango.

Un fantasma recorre Europa… el fantasma del nacionalismo. Si España es el paradigma europeo de país agitado por las tensiones territoriales e identitarias, no es el único: también laten impulsos secesionistas en otros socios como Bélgica, Reino Unido, Italia, Alemania o Francia, por sólo citar unos pocos.

El Gobierno regional de Escocia, por ejemplo, ha planteado para el año próximo un referendo de independencia respecto al Reino Unido. Hace unos días, explicaba a miembros de la Generalitat catalana cómo pensaba sacarlo adelante. Más allá de que se celebre la consulta o no, una de las cuestiones que angustia al gobernante SNP (Partido Nacional de Escocia), como al resto de independentistas del Viejo Continente, es cómo encajaría su anhelado nuevo Estado en la Unión Europea. La desmembración de un Estado miembro es algo que hasta ahora no ha acontecido en la historia de la Unión Europea. “Lo más parecido fue la adhesión de la Alemania del Este tras la reunificación germana”, comenta el analista comunitario Albrecht Rothacher.


En todo caso, los expertos coinciden en señalar que, de cara al encaje del nuevo Estado secesionista en la UE, es el Estado matriz respecto al cual se ha independizado el que tiene la sartén por el mango.

No es automática

“La adhesión a la UE de Escocia, por ejemplo, podría ser muy rápida, ya que al haber formado parte de ella, su legislación ya está armonizada con los estándares comunitarios. Sin embargo, no sería automática y, en todo caso, tendría que pasar por el filtro de Reino Unido”, explica Marco Incerti, especialista legal de la UE en el Centre for European Policy Studies (CEPS).

Efectivamente, la incorporación de un nuevo Estado a la UE, pongamos por caso Cataluña, requiere unanimidad, es decir, el visto bueno de los 27 países miembros, incluido España, que podría vetar la adhesión.

En este sentido, la pertenencia al bloque comunitario podría ser un cortafuegos contra declaraciones unilaterales de independencia, como ocurrió hace año y medio con Kosovo.

“La única vía que quedaría para este tipo de situaciones”, comenta Rothacher, “sería que la independencia se produjese de forma amistosa” entre las dos partes.

Un acuerdo

Tras el referendo, y suponiendo que el resultado fuese positivo, en primer lugar se tendría que producir un acuerdo entre el Estado y la región secesionista. “Sólo después intervendrían el resto de países de la Unión Europea y la comunidad internacional en general; y si ambos hubiesen alcanzado un acuerdo, no parece probable que otros países se opusiesen a la independencia”, argumenta Incerti.

Otro asunto espinoso es el de los altos costes económicos de la independencia. En este sentido, lo más probable es que se estableciesen acuerdos provisionales para evitar situaciones como la de que el Estado tuviese que prescindir del uso del euro durante el ínterin entre la independencia y la adhesión a la Unión.

David F. Grande

Extraído de Gaceta.

~ por LaBanderaNegra en octubre 15, 2009.

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