Se preparan las elecciones presidenciales en Irán

El próximo mes de junio, tendrán lugar unas elecciones presidenciales en Irán. El actual presidente, Mahmud Ahmadineyad, cuenta con el apoyo de las dos facciones conocidas con el nombre de “defensoras de los principios” o más bien como “conservadoras” en Occidente y que obtuvieron una sólida mayoría con el 71% de los votos en el Maylis (Parlamento) el pasado año. El Frente Unificado de los Defensores de los Principios, que apoya con fuerza a Ahmadineyad, obtuvo 117 escaños y la otra Coalición Amplia de los Defensores de los Principios, considerada más crítica con las políticas de Ahmadineyad, obtuvo 53.


Los reformistas se mostraron también satisfechos con sus resultados. Aunque consiguieron sólo 46 o más escaños en el Parlamento, ellos señalaron que intentarían buscar una alianza con algunos de los 69 independientes que obtuvieron un escaño. Sin embargo, este grupo ha perdido una considerable influencia desde los días de la Presidencia de Mohammed Jatamí.

Los conservadores críticos con Ahmadineyad le acusan de no tener un plan claro para resolver los temas económicos, confiando en su lugar en las inyecciones de dinero procedentes del petróleo. Ellos señalan que él ha gobernado a menudo ignorando las leyes aprobadas por el Parlamento, controlado por los conservadores, y haciendo cambios administrativos sin consultar.

Una fuerza que une a los conservadores, sin embargo, es el líder supremo Ayatollah Ali Jamenei, que ostenta la palabra final en todos los asuntos de estado. Él ha intentado mantener un equilibrio entre las facciones conservadoras mientras dejaba claro su apoyo a Ahmadineyad criticando a aquellos cuyas declaraciones sobre las políticas económicas gubernamentales habían ido más allá del nivel tolerable. Contrariamente a algunos erróneos informes extranjeros, está lejos de la realidad el que Jamenei mantenga diferencias con Ahmadineyad o que haya apoyado a Ali Larijani como candidato presidencial. De hecho, él no mostró ninguna oposición cuando Ahmadineyad reemplazó a Lariyani como negociador jefe por su estrecho asesor Saeed Jalili.

La razón del apoyo público de Jamenei a Ahmadineyad no son totalmente conocidas. Algunos observadores no dudan en que Jamenei respalda los puntos de vista de Ahmadineyad en los principales temas internos y de política exterior. Otros creen que Jamenei, ya entrado en años, no desea experimentar con un nuevo presidente. Si se viera incapacitado por la edad o falleciera durante el próximo período presidencial, él sabe bien cómo actuaría Ahmadineyad y lideraría el país en su ausencia.

Las amenazas norteamericanas e israelíes y las sanciones contra Irán han favorecido al campo conservador, que favorece una actuación más firme en temas de seguridad. La consolidación del bloque conservador en las elecciones presidenciales en Irán demuestra que las sanciones internacionales se han vuelto contra sus promotores, según señalan los analistas en Teherán. En este sentido, la postura firme del presidente en el tema del programa nuclear ha reforzado su imagen en un tema donde existe un amplio consenso entre los diferentes niveles de la élite política y religiosa en Irán.

Las elecciones han reforzado también el poder de los Guardias de la Revolución, una fuerza militante conservadora que posee una creciente influencia en los asuntos económicos. Al menos 120 de los 290 miembros del nuevo parlamento son antiguos guardias, al igual que lo fue también el presidente Ahmadineyad.

Ahmadineyad ha sido criticado por algunos círculos debido al crecimiento de la inflación. Él ha insistido en mantener un sistema de subsidios que ayuda a los pobres. Él ha incrementado el gasto público en los pueblos y provincias construyendo nuevas infraestructuras. Estas políticas le ha convertido en un personaje muy popular entre los iraníes ordinarios, especialmente entre los pobres y aquellos que viven en pequeños pueblos y las provincias.

Sin embargo, estos subsidios tendrán que ser reformados. “Con tales subsidios, la industria no puede competir con el mundo como debería,” manifestó el presidente, añadiendo que los subsidios energéticos cuestan a Irán unos 50.000 millones de dólares cada año. Los cambios se están ya produciendo a través del sistema de racionamiento, que fue introducido en 2007 y restringe la cantidad de gasolina subsidiada que un conductor puede adquirir. A largo plazo, el recorte de los subsidios reducirá el gasto presupuestario y, de este modo, aliviará la presión inflacionaria, señalaron los economistas.

El presidente iraní ha promovido también recientemente algunas políticas destinadas a hacer que el país reduzca su consumo de petróleo. Los iraníes están en general acostumbrados a la gasolina barata y a usarla en grandes cantidades. Sin embargo, una reducción de este consumo incrementaría la cantidad de petróleo que el país puede exportar. La energía nuclear será el otro método de lograr este mismo objetivo. Esto es por lo que este tipo de energía es tan importante para Irán.

El debate sobre estas políticas de ahorro energético antes de unas elecciones presidenciales podría ser un error político. Sin embargo, Ahmadineyad ha declarado que ellas son buenas para el país, así que él buscaría su aprobación incluso aunque fuera a estar sólo un día más en el cargo. Esta postura ha sido alabada por muchos iraníes como otra prueba de la honestidad personal del presidente, que es ampliamente reconocida en el país.

Ahmadineyad disfruta también del apoyo de la prensa conservadora. Un editorial en Kayhan, uno de los diarios líderes de esta tendencia, afirmó recientemente que Ahmadineyad era el “candidato más cualificado” para el cargo presidencial a pesar de las críticas vertidas sobre él. El periódico argumentaba que los logros de Ahmadineyad eran más importantes que sus fracasos.

El ex presidente Mohammed Jatami no ha anunciado si él será candidato en las elecciones, así que el único candidato reformista en la actualidad es el antiguo miembro del Parlamento, Mehdi Karrubi, del Partido de la Confianza Nacional. El 27 de diciembre, él anunció que su eslógan de campaña para las elecciones de 2009 sería “Por el cambio”. Él cree que una alta participación incrementaría su posibilidad de ganar las elecciones. Karrubi considera que la política exterior y las estrategias económicas del gobierno han creado graves problemas para el país. “Si la gente quiere que esos problemas sean resueltos deben entonar el eslógan del cambio en las próximas elecciones.”

Karrubi espera recrear una mayoría social con los mismos votos que permitieron a Jatamí ganar las elecciones en 1997, pero hay signos de que existe una profunda decepción con respecto a las políticas de Jatamí entre algunos de los sectores más liberales que le apoyaron en los años noventa. Estos círculos consideran que Jatamí no cumplió sus promesas y este fracaso permitió a los conservadores recuperar su fuerza y ganar de nuevo. Karrubi parece tener el apoyo de algunos círculos empresariales y del Bazar, que jugó un papel fundamental durante la revolución iraní y del que se cree que apoya a los candidatos con una tendencia pro-empresarial.

Extraído de Revista Amanecer.

~ por LaBanderaNegra en enero 6, 2009.

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