La OTAN se las trae en el Ártico ahora

La OTAN está pensando seriamente en la presencia militar en el Ártico. Motivo para ello es el calentamiento climático y, como consecuencia de ello, el derretimiento de los hielos. En ello está viendo justamente la OTAN la posibilidad para su expansión en las latitudes septentrionales.
En los hechos, la causa de tal interés hay que buscarla en la competencia que ha estallado en torno a las riquísimas reservas de recursos energéticos explorados en la plataforma continental ártica. Varios países han anunciado su deseo de repartir esa torta. Recordemos la reunión de mayo de 2008, en la ciudad danesa de Ilulissat de cinco Estado árticos: Rusia, EEUU, Canadá, Dinamarca y Noruega. En ese foro internacional fue aprobada una declaración llamada a dar un rumbo constructivo a las posibles discusiones sobre la propiedad territorial de una u otra región del Ártico. Traducido de la jerga diplomática a la cristiana, ello significa, en esencia, que los estados asumían la responsabilidad de no agravar el conflicto, provocado por contradicciones objetivas entre los países árticos.


En el documento se hablaba del deseo general de no convertir esa región en zona de confrontación. Así lo manifestaba hace unos días el ministro de Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, ante la cámara alta del parlamento de Rusia.

“Sin duda que estamos interesados en que el Ártico no sea una zona de confrontación, sino una de colaboración. El año pasado tuvo lugar una reunión del quinteto ártico, los que confirmaron su propósito de resolver todos los problemas, aún no resueltos, a través de los mecanismos creados de conformidad con la Convención de Derecho naval y otros instrumentos jurídico-internacionales.
Así las cosas, Rusia ha mostrado estar presto a una cooperación constructiva en la región del Ártico. Pero, si tomamos en cuenta que, a exclusión de Rusia, todos los países que tienen posesiones en esa región son miembros de la OTAN, se torna claro a quien consideran su rival en esa región. Fundamentando esta postura, en la reunión de ayer de representantes de la OTAN en Reijkiavik, su secretario general Jaap de Hoop Scheffer declaró literalmente lo siguiente: sería lo último esperar un conflicto militar en el Ártico, sin embargo, allí habrá presencia militar.

Desgraciadamente se confirma la vieja verdad de que las relaciones internacionales se determinan, en primer lugar, por el equilibrio de fuerzas, mientras que las conversaciones diplomáticas, las posibles declaraciones y cartas sirven , en grandes líneas, como tapadera para la expansión militar.

Extraído de La Voz de Rusia.

~ por LaBanderaNegra en enero 31, 2009.

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